Historia
de Santa Marta 
En la ciudad
de Saladas, provincia de Corrientes, República Argentina, se
encuentra enclavada la devoción a Santa Marta, ya que doña
Adriana Acebey se casa con don Carlos Acebey y siendo éste de
un temperamento muy fuerte y exigiendo a su flamante esposa que haga
"mil cosas a la vez" y siendo don Carlos un eximio cocinero,
doña Adriana trató en pero de conformar a su esposo n
todos sus deseos , motivo por el cual recurrió a la intercesión
de Santa Marta , la historia nos cuanta que Santa Marta fue la hospedera
de Cristo, era hermana de María Magdalena y de Lázaro
resucitado por gracia de Jesús.
No hay dato de que alguna ves haya estado casada. Era anfitriona de
Jesús a quien muy solícitamente atendía cuando
llegaba a su casa. Por eso su protectorado a las empleadas domésticas.
Al ser asesinado Jesucristo y dispersarse sus discípulos, Marta
se embarca junto a sus hermanos a un grupo de fieles, en un navío
desprovisto de remos, velas y timón, y de cualquier instrumento
que pudiera servir para gobernarlo. Tampoco hay alimentos a bordo del
mimo.
Conducido milagrosamente por Dios, arribaron a Marsella, donde desembarcaron.
Se trasladaron a Aix y convirtieron mediante la predicación a
los pobladores de la región.
Cuenta la tradición hagiográfica, que en un bosque situado
entre Arles y Arriñón, había por aquel tiempo un
dragón. Esta fiera a veces salía del bosque, se sumergía
en el río, volcaba las embarcaciones y mataba a cuantos había
en ellas. Los habitantes del lugar tenían por seguro que el monstruo
había sido engendrado por Leviatán, que es una serpiente
acuática, y por una fiera llamada Onaco, una especie de asno
salvaje.
Decían que este monstruo, cuando se sentía perseguido,
lanzaba sus propios excrementos contra sus perseguidores con tanta abundancia
que podía dejar cubierta con sus heces una superficie muy extensa,
con tanta fuerza y velocidad como la que lleva una flecha al salir del
arco, a tan calientes que quemaban como fuego, que reducían cualquier
cosa que tocaban en cenizas.
Marta atendió a los ruegos de la gente de la comarca y dispuesta
a liberarla definitivamente se fue al bosque a buscar a la fiera, la
halló devorándose a un campesino.
Marta se acercó sin temor, la roció con agua bendita y
le mostró una cruz, la bestia, al ver la cruz y sentir el contacto
del agua bendita, se tornó mansa como una oveja. Marta se acercó
nuevamente a ella, la amarró por el cuello con el cordón
de su túnica, la sacó a un claro, y allí los hombres
de la comarca le dieron muerte. Desde entonces, el lugar comenzó
a llamarse Tarascón, que era el nombre del dragón.
Una vez que terminó con la fiera que era el azote de la comarca,
Marta decidió dedicarse al ayuno y a la oración en aquel
bosque, pronto se le unieron varias mujeres. Edificó entonces
una basílica dedicada a la virgen María, y un convento
anexo en el que todas ellas organizaron, su vida en comunidad a base
de penitencia y oración.
Su subsistencia era tan rigurosa que diariamente hacían sólo
una comida muy austera, se comprometieron a no comer nunca mas carne,
grasa, huevos, queso y vino.
Igualmente prometieron, cada una de ellas arrodillarse cien veces al
día y otras tantas durante la noche, en homenaje de adoración
al Señor.
En una oportunidad en que Marta se hallaba predicando en Aviñón
ocurrió que se encontraba a la orilla de un río, en la
orilla opuesta había un joven que desde su legar no escuchaba
bien la prédica, como no disponía de bote, se decidió
cruzar el río a nado, pero a poco de iniciar la travesía,
fue arrastrado por la corriente y murió ahogado. Dos días
después de su muerte, lograron encontrar su cuerpo y sacarlo
fuera del río. Tan pronto como lo extrajeron, lo levaron junto
a la santa, lo dejaron tendido a sus pies y le dijeron que lo resucitara,
Marta se postró en tierra con los brazos en Cruz, y pidió
a Jesús que, así como había resucitado a su hermano
Lázaro, resucitara al joven, para que así movidos por
el milagro se convirtieran a la fe los que allí se encontraban.
Terminada la oración, tomó al joven de las manos y lo
alzó del suelo, resucitado. El joven, al volver a la vida, recibió
el bautismo.
Con un año de antelación le comunicó el Señor
a Marta la fecha en que había de morir. Todo aquel año
estuvo aquejaba de fiebres. Uno días antes de su muerte, les
dijo a los asistentes que partiría muy pronto y les pidió
que mantuvieran encendidas las lámparas que ardían en
la habitación, hasta el momento final.
Hacía la medianoche, anterior al día de su muerte, se
desató vendaval que apagó todas las lámparas, y
en aquel instante, se inundó la habitación de demonios.
Marta comenzó a orar "Mi querido huésped, Jesucristo,
no te alejes de mí, protégeme y defiéndeme de estos
demonios".
Nada más decir esto, cuando vio a su hermana ya muerta, María
Magdalena, quién con una antorcha encendida volvía a iluminar
la habitación. y a continuación apareció Cristo
y le dijo "Ven querida hospedera, ven conmigo. En adelante estarás
ya siempre a mi lado. Tú me diste alojamiento en tu casa, yo
te daré alojamiento en el cielo, y por el amor que te tengo,
atenderé a cuantos recurran a mí pidiendo algo en tu nombre".
Momentos antes de morir rogó que la sacaran adonde pudiera ver
el cielo, que la tendieran sobre la tierra y pusieran su sacrificio
a su lado, y oró "Señor, acoge a esta mujer que tuvo
la dicha de darte alojamiento en su casa", y mientras os concurrentes,
a su pedido, leían el libro de Lucas, entregó su alma.
En aquel sepulcro de Santa Marta comenzaron a obrarse milagros constantes.
Se cuenta que Clodoveo, rey de los francos, convertido al cristianismo,
enfermó gravemente de los riñones y padeció fuertes
dolores. Acudió en peregrinación a visitar la tumba de
la santa, y cuando llegó a ella quedó repentinamente curado.
Agradecido, hizo a la Iglesia de la Santa importantes donaciones, entre
otras las de la tierras comprendidas alrededor del templo a 3 millas
a la redonda incluyendo todo lo que allí se encontraba, todos
los años en víspera de la Solemnidad de Santa Marta que
es el 29 de Julio doña Adriana organiza la Solemne novena en
torno a la imagen que le regalará su esposo don Carlos.
Oración
a Santa Marta 
Santa Marta,
Santa Mía, me acojo a tu protección entregándome
por completo a tu voluntad y amparo. Consuélame en mis penas
y por la inmensa dicha que tuviste al hospedar en tu casa al Salvador
del Mundo, intercede por mí y por toda la familia para que invoquemos
el nombre de Dios en nuestras necesidades. Te suplico tengas misericordia
infinita y me concedas la gracia que hoy te pido
(se pide
la gracia)
.. Te ruego venzas todas las dificultades como venciste
al dragón que tienes a tus pies. Amén.
Plegaria
a Santa Marta
Que rezan las personas dedicadas a las ocupaciones domésticas
Gloriosísima
Santa Marta, que merecisteis la singular gracia de albergar en vuestra
casa al Salvador del Mundo, prestándole, inflamada de divina
caridad, los más solícitos cuidados y reconocisteis en
Jesús al Hijo de Dios encarnado, consiguiendo por la admirable
fe de vuestras súplicas la resurrección de vuestro hermano
Lázaro, alcanzadme, junto con el favor particular que en las
presentes circunstancias imploro, la gracia de servir siempre con acendrado
amor a Nuestro Dios, y profesar con valentía la santa Fe Católica.
Amén.
Si queres obtener
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y te enviaremos la información que necesitas

santamartadeadriana.com.ar
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