Historia del Divino Niño Jesús

 

Historia del Divino Niño

En la ciudad de Saladas, provincia de Corrientes, República Argentina, se encuentra enclavada por más de un siglo la devoción al Divino Niño Jesús, la familia Acebey de origen Oriental trajo consigo la devoción al llegar a América, específicamente a Argentina en el año 1858, pero la Iglesia de Oriente viene adorando al Niño Jesús desde el año 1200, cuenta la historia que un pastor que vivía en Andalucía que era tullido de nacimiento de un brazo apacentaba tranquilamente en un mañana de primavera a sus ovejas, cuando la quietud del prado fue perturbada por el fuego de un Niño de mediana edad que se puso a jugar con las ovejas y los cabritos, en nada molestó esto al pobre pastor pero siguió atentamente con su mirada los movimientos del Niño, llamándole mucho la atención que se acercó a una oveja enferma, porque había sido atacado por perros salvajes y se encontraba en muy mal estado , asombrado el pastor contemplo como el Niño apoyó su manito sobre la cabeza del animal y esto quedó instantáneamente curado, el pastor se apresuró a preguntar quién era ese niño "dime niño quién eres, quienes son tus padres, de donde vienes" y el Niño le contestó YO SOY EL DIVINO NIÑO JESUS, YO HE VENIDO A REINAR EN ESTE MUNDO, COMO PRUEBA DE LO QUE TE HE DICHO EXTIENDE TU MANO TULLIDA, el Divino Niño tocó con su mano la mano enferma del pastor y este la recuperó al instante, la actual imagen que se venera en la sede del Patriarcado de la Familia Acebey es una imagen que le regalaron a Don Carlos Acebey cuando nació sus tías Lita y Mariquín, todos los años se realiza la Solemne Novena en preparación a su solemnidad y en cualquier época del año se reza la devoción de los 9 domingos al Divino Niño Jesús, cabe mencionar una anécdota muy curiosa con respecto a esta imagen, una noche de diciembre el sereno de la estancia don Rosendo Benítez fue interrumpido en la quietud de su trabajo por el llanto desconsolado de un Niño que apuntaba a venir del interior de la capilla privada de la estancia, don Rosendo prendió todas las luces y temeroso ya que sabía muy bien que nadie estaba en el casco de la estancia y que las puertas y ventanas estaban cerradas con tranca y llaves se fue acercando muy lentamente a la puerta de la capilla, ya que la llave de la capilla no la tenía el sino doña "Tetel" cocinera y mucama de la estancia que vive a tres kilómetros del casco de la estancia miró por la cerradura de la puerta de la capilla y pudo observar una luz tenue, parecida a la de una vela en el costado del lateral izquierdo de uno de los tres altares de la capilla, trató de hacer memoria que santo estaba allí y recordó que en ese lugar se encontraba la imagen del Niñito Jesús, lo que le parecía tremendamente raro a don Rosendo era el que alguien aya prendido vela dentro de la capilla pues don Carlos había prohibido terminantemente que se encendiese vela en el interior de la misma por miedo que se ocasionase algún incendio, lo cierto es que las horas pasaban ese llanto tan misterioso era cada ves mas fuerte y más desgarrador, don Rosendo decide ir a llamarle a doña Tetel para que esta traiga la llave y habra la capilla, doña Tetel enterada del suceso se larga en camisón al casco de la estancia temerosa de que algo malo sucediera maxime aún conociendo el irascible carater de don Carlos, en vano trataron de abrir la capilla la llave no coincidía en la cerradura, doña Tetel mandó a su nieto y a sus hijos a avisar a todos los peones de la estancia, todos se apresuraron a ir al casco de la estancia y escuchar el llanto misterioso, luego que escucharon el misterioso llanto se fueron a buscar a sus esposas, hijos, y parientes todos vinieron y escucharon el llanto, estos fueron a buscar a sus amigos de los campos vecinos, lo cierto es que ya amanecía y el llanto era cada ves más intenso, como si fuera poca cosa los más viejos del lugar fueron llegando todos juntos en un carro porque no se querían perder el escuchar el llanto misterioso, para mayor confusión de las mas de 250 personas alborotaban la estancia decidieron por último avisar al dueño del campo don Carlos, ya que había pasado la hora que él solía llegar a la estancia, mandaron a todo galope a uno de los empleados a avisarle el suceso, este llegó al pueblo de Saladas y en vano buscó a don Carlos, porque el no se encontraba en su domicilio, se había entretenido en el banco haciendo una diligencia, aterrado el pobre empleado va nuevamente al campo y comunica la noticia, se dieron comentario de todas las clases, empezando por doña Tetel y luego le siguieron todas las viejas en ponerse a llorar a fritos, el caos reino en toda la estancia mientras seguía cayendo personas de los campos vecinos, a todo esto ya era las 10:30 horas de la mañana, cuando a la lejanía se divisaba el auto de don Carlos, tremendo susto se dio don Carlos al ver tanta cantidad de gente en la estancia, más difícil fue saber lo que ocurría pues todos hablaban al mismo tiempo, puesto en conocimiento el dueño del campo se dirigió hacia la capilla puso la llave y abrió la puerta, encendió las luces de las arañas y con pasos certeros se dirigió hacia el altar en donde se encontraba la imagen del Divino Niño, se detuvo con los presentes ante la misma y pudo comprobar que de los ojos de la imagen brotaban lágrimas que caían hasta la carpeta que tenía a los pies la imagen y que la carpeta y el mantel de la imagen estaban completamente mojado, don Carlos creyó entender con este hecho que la imagen no quería estar más en la estancia sino que quería estar junto a su dueño en la Sede Patriarcal y ese mismo día dispuso el traslado de la imagen, desde entonces se encuentra en su despacho.


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Saladas - Corrientes - Argentina

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